martes, 22 de mayo de 2012

Literatura, o de cómo aqueste blog tornóse serio y elevado

Cambiemos de tercio: toca literatura. Para introduciros de manera aproximada a mis gustos, me propuse elegir mis cinco novelas preferidas. Desde luego, sí, es un suicidio; mi solución fue hacer una lista más larga, para no sentirme culpable al dejar fuera tantas novelas fantásticas. Sin embargo, para no cansaros demasiado, he aquí mi top five de novelas. Eso sí, recordad que aún soy joven: me faltan muchas grandes novelas por leer. Recomendadme vuestras favoritas, y las pondré en mi larga lista de libros pendientes. Por cierto, algunas las he elegido sencillamente porque me gustó leerlas, otras por el recuerdo que me dejaron y otras porque influyeron en mi gusto literario. La verdad, ha sido un poco aleatorio.

5.- La Colmena, de Camilo José Cela.
Siempre me ha sido muy difícil elegir entre La Colmena y La Familia de Pascual Duarte. Son dos libros que me encantan, y que marcaron un antes y un después en mi vida como lector. Sin embargo, aunque La Familia de Pascual Duarte amplió mis horizontes en cuanto a técnicas para contar una historia, y creo que la disfruté más mientras la leía, La Colmena sigue siendo la mejor novela, en el sentido clásico, que he leído. La forma de cruzar historias y personajes es magistral, las descripciones consiguen que te metas de lleno en el ambiente de Madrid en la posguerra, y la conclusión es sencillamente perfecta. Quizás La Familia de Pascual Duarte sea más pasional, visceral, y consiga descolocarte más, pero La Colmena es una obra maestra de la Literatura Universal. Y eso cuenta.

4.- The Sandman, de Neil Gaiman.
Vale, está claro: The Sandman no es exactamente una novela. Pero tampoco es un cómic al uso; es una historia que se concibe como una novela y se desarrolla como una serie mensual de cómics. Pero su valor literario es el de una gran novela trágica: es la historia del Rey del Sueño, que es encerrado durante setenta años en una cárcel de cristal, y que cuando consigue escapar ha cambiado más de lo que quiere admitir. Tal vez más de lo que puede aceptar. A lo largo de diez arcos argumentales, que narran desde un descenso a los infiernos que acaba de forma sorprendente hasta pequeñas historias sueltas, con una mera conexión simbólica con la historia principal, Neil Gaiman retrata personajes sobrenaturales y mundanos por igual, conectando todas las historias a través de la familia de los Eternos: Destino, Muerte, Sueño, Destrucción, Deseo, Desesperación y Delirio. Los Eternos no son dioses: son la proyección, la encarnación de los actos humanos y animales que denotan sus nombres. Esta forma de concebirlos los une estrechamente a la raza humana, y eso hace que, como todas las grandes historias, sea una reflexión profunda acerca de la naturaleza humana y de la vida en nuestro tiempo. Además de todo esto, es una historia sobre historias: el propio Morfeo ostenta el título de Príncipe de las Historias, y es que The Sandman es una obra que se observa a sí misma, a su medio y a la literatura en general. Probablemente ninguna lectura reciente haya trastocado tanto mi concepción de la literatura. Para rematarlo, los múltiples dibujantes de The Sandman hacen un trabajo excepcional, convirtiendo The Sandman en un trabajo completo, que saca partido de las ventajas visuales que ofrece el cómic y del gran talento como escritor de Neil Gaiman. Atentos a los juegos del autor con la disposición de las viñetas: crea un ritmo sensacional, emulando el uso de los versos y las estrofas en un poema.

3.- Watchmen, de Alan Moore (y Dave Gibbons: dibujante).
Esta sí es claramente una novela gráfica: doce capítulos, las doce horas de un reloj que anuncia el fin del mundo. Si se puede hacer una comparación, Watchmen es al cómic lo que Guerra y Paz a la novela: la gran obra que define un género, la piedra angular sobre la que cualquier otro artista erigirá sus creaciones. Si, en The Sandman, Neil Gaiman jugaba con e ritmo de las viñetas, en Watchmen Moore sencillamente convierte el cómic en un arte. Mediante la simetría de todas y cada una de las dobles páginas, los juegos de imágenes y las historias entrecruzadas narradas en el mismo plano, el genio británico convierte esta novela gráfica en una obra complejísima, profunda y que merece la pena volver a leer: nunca sabes lo que puedes no haber visto. Los personajes  son absolutamente memorables: el Búho Nocturno, un tipo corriente que se enfrenta problemas que le sobrepasan; el azulado y sobrehumano Dr. Manhattan, con su omnisciencia y su extraña indiferencia hacia la raza humana; la hermosa Espectro de Seda, atrapada por un pasado en el que no se reconoce; el hombre más inteligente del mundo, Ozymandias; el mítico Comediante, siempre dispuesto a la violencia y la risa; y, por supuesto, el incorruptible Rorschach, el hombre que lo ve todo en blanco y negro, el más drástico de todos. Sus historias, de por sí, merecen la pena. Pero, además de todo ello, encontramos una exposición radical y brillante de distintas posturas filosóficas y morales frente a los problemas con que topan estos héroes de tres al cuarto. Imprescindible.

2.- El Jinete Polaco, de Antonio Muñoz Molina.
Después de tirarme cuatro meses para conseguir terminar este libro, más me valía que fuera genial. Pues sí, lo es, sin duda. No es fácil de leer, aunque engancha: la prosa de Muñoz Molina es densa e intrincada, y desentrañarla lleva su tiempo. Pero el premio es incomparable. Más allá de los múltiples niveles de la historia que cuenta, de las idas y venidas en el espacio y el tiempo, de la forma en que los recuerdos se forman poco a poco en la página, de manera dispersa, para después recomponerse en tu imaginación, está la estructura del libro: se compone de tres grandes capítulos que se completan los unos a los otros, que complementan la información que se da en cada uno de ellos hasta formar un gran tapiz y, a falta de diez páginas, de pronto, todo cobra sentido, todo encaja; es magnífico, es brillante, es perfecto. Si La Colmena era la mejor novela de historias entrecruzadas, El Jinete Polaco es la mejor novela de un solo personaje que he leído: desde un principio te dice cómo va a acabar, para crear toda la psique, todo el pasado del protagonista, y permitirte así entender cómo todo ha cobrado sentido. De verdad, merece la pena que la leáis.

1.- Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez.
¿Qué puedo decir de esta novela que no se haya dicho ya? Muchos la consideran una de las tres novelas más grandes de la literatura en español; no he leído tanto como esa gente, pero me cuesta creer que vaya a encontrar dos libros (o uno siquiera) capaces de desbancar esta obra maestra del realismo mágico. No sé qué es lo que tienen los escritores latinoamericanos, pero es maravilloso. Consiguen hacer plausible lo imposible. Márquez consiguen que creas que Remedios, la Bella, ha ascendido al cielo, tal que así; es lo más natural del mundo. El universo de Macondo me atrapó desde el principio, y nunca me ha dejado escapar. El mundo es distinto desde que conviví con el Coronel Aureliano Buendía, con la matriarca, Úrsula, con la apasionada Meme, con el gitano Melquíades, con la buena de Santa Sofía de la Piedad, con el bastardo Aureliano Babilonia… con tantos personajes inolvidables, con la familia más caótica, irreal y humana que he tenido la suerte de conocer. Al igual que sucedía con El Jinete Polaco, el final de esta novela te hace entender el porqué de su existencia, de su complejidad; pero en este caso la sensación es aún más intensa. Nunca he vuelto a experimentar lo que sentí al terminar de leer Cien Años de Soledad, y no creo que ocurra; cuatro años después, el recuerdo de esa sensación, de esa luz, de ese velo descorrido ante mis ojos, es igual de vívido. Un momento de lucidez extrema, que me permitió ver la vida de otra manera. No puedo decir nada más: es un libro que se explica sólo, con la única condición de que se lea con pasión e inocencia. Es una puerta para conocer América Latina, y, cómo en todos lados, no es posible entender ese continente sin inocencia.

Nada más. Espero que os gusten estos libros, que los leáis si no los conocéis y, si los habéis leído, que disfrutéis recordándolos, sin que mi descripción lo entorpezca. Un saludo.

domingo, 13 de mayo de 2012

Canciones III



30.- Jesus, Etc., de Wilco
Cada cierto tiempo (no demasiado, a decir verdad) nombro a una canción la más bonita del mundo. En ese momento y para mí en concreto, se entiende. Esta ostenta la posición desde hace ya unos meses. Es sencillamente una oda a la delicadeza.

29.- Where Is My Mind?, de Pixies
Estos chicos cada vez me gustan más. Pero, por más canciones suyas que escuche, esta sigue siendo la que más me hace vibrar.  Quizás su aparición en Fight Club tenga algo que ver con eso.“With your feet in the air and your head on the ground…!!”. Los mejores aullidos del rock.

28.- LN Granada, de Supersubmarina
Bueno, claro, siendo yo de Granada… Pues sí, qué le vamos a hacer, esta canción me emociona mucho. La escucho siempre que vuelvo a la ciudad de la Alhambra, sin importar de dónde venga o cuánto tiempo lleve fuera.
27.- Romeo and Juliet, de Dire Straits
Los Dire Straits son un grupo muy especial.  Mark Knopfler tiene mucha culpa de eso. Tienen muchas canciones que merecen aparecer en esta lista, pero a esta le tengo cariño.
26.- There is a Light that Never Goes Out, de The Smiths
Me gustan las canciones extraña e inquietantemente sinceras. Este es un buen ejemplo. ¿Cuántas veces habéis escuchado a un cantante recrearse en las posibles formas en que podrían morir él y la chica de sus sueños en el coche que ella conduce? Y, ¿cuántas de ellas son más bonitas que esta? Bueno, a la segunda no contestéis.

25.- Ojalá, de Silvio Rodríguez
Ésta ostentó el título de Canción Más Bonita Del Mundo durante bastante tiempo. Los cantautores latinoamericanos tienen una sensibilidad especial.

24.- Maggie May, de Rod Stewart
En mi anterior lista, Maggie May estaba sexta. Desde luego, ya no significa tanto para mí; pero sigo emocionándome cuando suena de improviso. También me gusta la versión en español a cargo de M-Clan.

23.- Cantando, de Violadores del Verso
Pues sí, después de todas  las exhibiciones vocales que he escuchado de parte de Lírico, Sho-Hai y, sobre todo, Kase.O, mi favorita sigue siendo Cantando. Me encanta por lo que tiene de costumbrista, de improvisada, por la línea "me va a estallar el pecho aquí mismo y voy a mancharlo todo de dolor, que es un color feísimo".  Sencillamente, es especial.

22.- Heroin, de The Velvet Underground
En mi opinión, en estos siete minutos se resume el espíritu de la carrera de Lou Reed. Ruido, caos, poesía, drogas, sexo, rock 'n' roll. Escalofríos.

21.- La vereda de la puerta de atrás, de Extremoduro
Nunca podré elegir una sola canción de Extremoduro. Pero, dado que en la anterior lista ésta se quedó fuera, y yo no estaba muy seguro de esa decisión, creo que merece aparecer esta vez. Sigo pensando que es una de las mejores canciones que se ha compuesto en español.

Bueno, no os puedo prometer nada, pero intentaré que la próxima entrada sea sobre otra cosa. Un saludo.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Lecciones


Aprendí a quererte desde lejos. Qué remedio. Al fin y al cabo, era todo lo que permitías. Y yo lo aceptaba, aunque me doliese. Por algo eras mi amiga.
Aprendí a tener pequeñas dosis de ti. Una gota de tu mirada, una pizca de conversación, un vago aroma a tu presencia. Eso me valía. Eso era todo.
Aprendí que lo que otros consideraban normal no iba contigo. Que una amistad no era una sola cosa. Que me querías, pese a todo, y debía apreciarlo, porque no todos disfrutaban de ese trato. Era un afortunado.
Aprendí a escuchar tus silencios. Poco a poco, sin sobresaltos. Al ritmo que me dictabas, descubría puertas entreabiertas y resquicios sin explorar. Un rato en un coche, un paseo hasta tu casa. Breves momentos de intimidad en un mar de frases algo indiferentes, genéricas. Momentos de desnudez entre tanta pose y tanto malentendido.
Aprendí que las amistades se forjan en las ausencias. Si te quiero, no es tanto por lo que he visto de ti, sino por lo que me faltas en los cafés a media tarde. Me faltas para hablar de todo y nada; esas conversaciones que nunca tuvimos, ni tendremos, son las que conforman esta rara amistad.
Aprendí a cantar.
Aprendí a atrapar abejas en vasos de papel.
Aprendí que Lou Reed importaba más que nadie.
Aprendí muchas cosas. Y sólo siento no haber aprendido más.
Claro que también aprendí que sólo debía aprender lo justo.

domingo, 29 de abril de 2012

Canciones II


Y seguimos con esta lista que creo que sólo me interesa a mí. Pero bueno, para eso es mi blog, ¿no? Venga, os prometo que la siguiente será más interesante. Será un microrrelato. Pero, de momento, vamos con las canciones 40-31.
40.- Let’s Dance to Joy Division, de The Wombats
Esta canción es contagiosamente alegre. Nunca bailaría con Joy Division, pero francamente me importa un comino: yo quiero bailar esta. Party!

39.- Helicopter, de Bloc Party
Bloc Party son un grupo curioso. Creo que, dentro de ese estilo de indie rock, son mis favoritos. No son muy reconocidos, pero me encantan. Y esta canción sigue siendo la que más me contagia.

38.- La Chispa Adecuada, de Héroes del Silencio
A mí Héroes no me entusiasman. Tienen canciones francamente buenas, pero su estilo no me transmite gran cosa. Pero esta canción sí que se me mete bajo la piel.

37.- Grinnin’ In Your Face, de Son House
Esta canción la conocí gracias a uno de mis artistas favoritos, Jack White. Estaba viendo un muy recomendable documental, It Might Get Loud, cuando de repente el propio White pone esta canción en un tocadiscos. Es brutal. Es blues. Es música.

36.- All My Friends, de LCD Soundsystem
No sé cómo decir esto, pero… esta canción no tiene nada que ver conmigo, pero está dentro de mí, en lo más hondo. Cuando la escucho, la siento hasta en los párpados, en las uñas, en la raíz de mis vellos. Simplemente es mágica.

35.- Martini, de Charlie
Nadie que lea esto conocerá a Charlie. Yo no sé ni qué cara tiene. Pero esta canción lo dice todo. Es perfecta, y punto.

34.- Shake It Out, de Florence + The Machine
Hay mil versiones de esta canción, a cuál más impresionante. Pero mi favorita sigue siendo la primera que escuché: una acústica, sin coros, sin orquesta. Sólo la voz de Florence, el arpa y la guitarra. Y creo que incluso estos dos últimos sobran. Esta chica lo llena todo con ese vozarrón.
http://music.aol.com/sessions/florence-and-the-machine-shake-it-out-sessions/
 
33.- La Mirada de los Mil Metros, de Standstill
Standstill son… indescriptibles. No puedo decir nada, tenéis que escucharlos. Especialmente el disco Vivalaguerra, en el que se contiene esta obra maestra. Me da mucho, mucho miedo. Es lo que me gusta. Pero es difícil elegir una canción de estos genios: 1, 2, 3 Sol, ¿Por qué me llamas a estas horas?, Cuando ella toca el piano, Todos de Pie, Un gran final…

32.- Losing My Religion, de R.E.M.
De todas las canciones de esta lista, puede que ésta fuera la primera que escuché, hace muchos, muchos años. Me sigue encantando, como el primer día. R.E.M. era unos genios, y se les echa de menos.

31.- White Man (In Hammersmith Palais), de The Clash
Me cuesta elegir entre esta y Train in Vain, pero me quedo con esta por razones varias, ninguna de las cuales es muy relevante. Simplemente decir que lo que hicieron estos chicos no lo ha vuelto a hacer nadie. En demasiados sentidos.

sábado, 21 de abril de 2012

Canciones I


Cuando cumplí 18 años, se me ocurrió hacer una lista de mis canciones favoritas. En principio, iban a ser dieciocho, para coincidir con mi edad. Obviamente, me fue imposible dejarla ahí, y la alargué hasta las 55. Durante más de un año, fui añadiendo canciones hasta llegar a las 111. De repente, me di cuenta de que la mitad de las canciones que había en la lista ya no significaban gran cosa para mí. La otra mitad no estaban justamente valoradas. De modo que pensé que tenía que volver a hacerla. Eso hice, y estoy bastante satisfecho del resultado. Evidentemente, me he dado cuenta de que es imposible hacer una lista definitiva; con el paso del tiempo, mis gustos cambiarán. Pero, de momento, me conformo con esta.
Reflejaré aquí el top 50, pero merecen también mención especial algunas otras canciones, como Boom! Boom!, de John Lee Hooker, Cigarettes, de Russian Red, Hard to Explain, de The Strokes, Castles Made of Sand, de Jimi Hendrix, Sunday Bloody Sunday, de U2, y Baba O’Riley, de The Who.
50.- The Chariot, de The Cat Empire
Conozco esta canción gracias a mi amigo Manu, y es una de las mayores odas a la amistad que he escuchado, además de ser animadísima. Así pues, esta va por él.

49.- A Whiter Shade of Pale, de Procol Harum
Una de las primeras grandes canciones de rock progresivo, un auténtico clásico. Preciosa.

48.- Wake Up, de Arcade Fire
El impacto que me produjo esta canción fue enorme: cambió en gran medida mi percepción de la música del siglo XXI. Ni siquiera canciones como Keep the Car Running o Rebellion (Lies), también excelentes, me han sacudido tanto.

47.- Kids, de MGMT
PA-PA-PA-PA-PARARA-PAPA-PA… La de veces que habré bailado esta canción. Es genial, es alegre, es diferente.

46.- So Lonely, de The Police
Conforme he escuchado más música, mi devoción por este grupo se ha moderado un poco. Pero esta canción sigue conservando todo su encanto, gracias en gran parte a un estribillo cantable como pocos.

45.- Common People, de Pulp
Una letra brutal y un cantante con un carisma especial conforman uno de los mayores himnos del pop de los 90, y de siempre.

44.- Al Mar, de Manel
Una de las dos únicas canciones de la lista que no está en inglés ni en castellano (y la única en catalán). Un ukelele bien utilizado puede ser una herramienta musical muy poderosa. Y esos arreglos de viento…

43.- No me acostumbro, de El Último de la Fila
La Rolling Stone, en una de sus disparatadas listas, consideró al Enemigos de lo Ajeno como el mejor disco de la historia del rock en España. Es uno de los mejores, sin duda, y lo es gracias a canciones tan inolvidables como esta.

42.- Invalid Litter Dept., de At the Drive-In
Uno de mis más recientes descubrimientos. El disco Relationship of Command me tiene totalmente enganchado, y esta es una de las canciones más brillantes del álbum. Tiene giros y frases memorables sobre un tema olvidado: los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

41.- Fireworks, de Animal Collective
Un delirio delicioso, como todos los de estos músicos experimentales. Quizá no sea su canción más estructurada (Summertime Clothes, por ejemplo), pero es la primera que escuché, y sin duda sigue siendo mi favorita. Siempre me hace sonreír.
De momento, lo dejo aquí. Espero que estas canciones os gusten tanto como a mí. Ya iré dejando por aquí las demás partes de la lista en las próximas semanas.